2.2.5 Interrupciones en la investigación: períodos sin remuneración regulada
Todas las convocatorias de programas predoctorales exigen estar en posesión del título de segundo ciclo en el momento de la solicitud; como las fechas de las convocatorias no siempre están en consonancia con la fecha de obtención de la licenciatura, pueden pasar meses hasta que se está en condiciones de solicitar una ayuda. Esta restricción, unida a la lentitud administrativa en la resolución de las convocatorias, provoca que los investigadores puedan estar trabajando durante varios meses sin sueldo o sin remuneración regulada
1. Esta situación es especialmente incomprensible en las becas asignadas a grupos de investigación, como el programa de Formación de Personal Investigador (
FPI) del (
MEC), ya que al ser la selección de los candidatos responsabilidad del grupo, su resolución debería ser inmediata. Estos retrasos suponen importantes problemas económicos para los investigadores, además de mermar la productividad de los grupos de investigación, que no pueden planificar sus recursos humanos ni la organización del trabajo y sus resultados a medio y largo plazo.
En el mejor de los casos, la financiación predoctoral se extiende durante 4 años, de los cuales los dos primeros corresponden a los cursos e investigaciones del programa de tercer ciclo. Es frecuente que el tiempo necesario para la realización de la tesis doctoral sea superior a los cuatro años financiados.
Algunos investigadores llegan incluso a realizar su trabajo sin recibir ninguna remuneración o recibiéndola de manera irregular, y, por tanto, sin cobertura legal. Definimos a los investigadores sin remuneración regulada (
ISRR) como aquellos titulados que deciden hacer la tesis o dedicarse a la investigación pero que no reciben ningún salario ni financiación por ello, o que reciben uno que no refleja su dedicación real. A menudo, esta situación alcanza límites inaceptables, tanto de duración como de condiciones laborales, y supone una situación de precariedad extrema para los afectados, ya que no sólo —en muchos casos— no reciben remuneración, sino que carecen de derechos y de cualquier tipo de protección. La FJI-Precarios tiene un gran interés en resolver la situación de este colectivo, uno de los más desprotegidos. Se mantiene un debate sobre las posibles soluciones para evitar, por una parte, que más investigadores caigan en esta situación y, por otra parte, resolver el problema de los ISRR. El problema es complejo y está tratado de forma más extensa en otros documentos (
FJI, 2007b). En 2008 se terminó un estudio sobre la situación de los ISRR, y se redactó un informe, disponible en su web (
FJI, 2007c).
Tras la obtención del grado de doctor suele producirse otra interrupción considerable en la financiación del investigador. En algunas convocatorias, la lectura de la tesis implica la finalización inmediata de la beca o contrato, y, por tanto, es frecuente que durante este periodo (hasta la incorporación a otro centro como investigador postdoctoral) el investigador realize su trabajo sin ningún tipo de remuneración, perspectivas o seguridad laboral. Además, la mayoría de las convocatorias postdoctorales exigen como requisito ser doctor o haber depositado ya la tesis. Esto provoca en muchos casos que el investigador no disponga de financiación durante muchos meses. Hay que tener en cuenta que este requisito no se justifica en la intención de evaluar la calidad de la tesis, ya que sólo se exige el justificante que acredite haberla leido o depositado. En cambio, ni el ser doctor ni el haber depositado la tesis en el momento de la solicitud se exige en la oferta postdoctoral de las principales universidades estadounidenses y europeas, ni tampoco aparece en otras prestigiosas convocatorias como el programa
People (
CE, 2007b), que evaluan la calidad de la investigación a partir de las publicaciones en revistas de reconocido prestigio. La discontinuidad que supone en la carrera profesional esta falta de financiación constituye uno de los principales problemas a los que se enfrentan los investigadores en nuestro país.
Algunas convocatorias ministeriales (por ejemplo, el
programa Juan de la Cierva o el
programa I3P) no requieren haber finalizado el doctorado en el momento de la solicitud, sino en una fecha posterior a ésta —pero varios meses antes de la incorporación del candidato al grupo de investigación de destino. Aunque esta medida es una mejora respecto a que se requiera en el momento de la solicitud, en opinión de la FJI-Precarios es un paso insuficiente, porque lo lógico es que el investigador solicitante únicamente tenga que cumplir este requisito al inicio del disfrute de la financiación.
Los prolongados períodos entre solicitud y resolución de las becas y la falta de planificación en los plazos de concesión (no hay una fecha fija, la convocatoria se resuelve un año en enero, al año siguiente puede resolverse en marzo, etc.) dificultan muchas veces la incorporación del investigador al grupo receptor. En muchos casos, la convocatoria se resuelve con posterioridad a la fecha de inicio solicitada, lo que provoca graves desajustes en la organización de los trabajos del investigador con el grupo de destino. En ocasiones, la propia institución se fija (muchas veces por cuestiones legales) un plazo límite para resolver las ayudas, pero no es infrecuente que ella misma lo ignore y lo sobrepase; un caso paradigmático es el de las becas postdoc MEC/Fulbright, cuyas solicitudes (en abril y octubre) llevan desde el 2005 resolviéndose mucho después de las fechas indicadas oficialmente, llegando muchas veces a solaparse con el plazo de solicitud siguiente. La solución dada en 2006 ha sido la de reducir los dos plazos a uno, lo cual ha eliminado uno de los principales atractivos de esta convocatoria y, hasta el momento de redactar este informe, no ha conseguido resolver los graves problemas de retrasos de estas ayudas.
Por otra parte, la duración de muchas ayudas postdoctorales suele ser demasiado corta (de dos años o menos como norma general) en relación con la de los proyectos de investigación. En consecuencia, el investigador postdoctoral está en una situación de gran inestabilidad laboral y tiene que dedicar mucho tiempo a la búsqueda de trabajo (en muchos casos, nada más iniciar el contrato se tiene que solicitar el siguiente, para evitar periodos vacíos entre ayudas). Dicha inestabilidad dificulta notablemente su labor e impide la realización y/o finalización de muchos trabajos por ser demasiado corto el tiempo subvencionado y por no poder realizar el investigador una planificación a medio plazo de su carrera y de sus proyectos. Desde la FJI-Precarios valoramos de manera positiva que las convocatorias de contratos del programa Juan de la Cierva (JdC) dependientes de la Dirección General de Investigación (
DGI) del MEC y del programa I3P del
CSIC contemplen una duración de hasta tres años. Esto permite disponer de un margen más amplio para conseguir un nuevo puesto, lo cual redunda en la calidad de la investigación llevada a cabo durante el disfrute del contrato postdoctoral.
1 Normalmente, la incorporación del investigador al grupo de trabajo se realiza inmediatamente después de finalizar los estudios de segundo ciclo. Además, la matrícula de acceso a tercer ciclo se ha de cumplimentar antes de que las convocatorias de becas hayan sido resueltas (a veces, ni siquiera convocadas) y, por tanto, sin que el investigador conozca su grado de dedicación futura.
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