Cartas al director
Cartas al director
Con esta wiki pretendemos incentivar el envío de cartas al director a nivel particular por parte del colectivo de jóvenes investigadores en respuesta a las noticias que hayan aparecido en los medios de comunicación y no reflejen de forma verídica nuestra situación real.
Os invitamos encarecidamente a escribir cartas al director en respuesta a este tipo de noticias, más allá de los comunicados de prensa que podamos enviar desde la Federación de Jóvenes Investigadores o las cartas al director que puedan escribir desde la Junta Directiva de Precarios.
Como revulsivo os ponemos las últimas cartas al director enviadas:
Carta de Daniel Galaviz Redondo a El País
Vocaciones científicas
El pasado 18 de Marzo un artículo publicado en la sección de Sociedad de su periódico informaba sobre el descenso de solicitudes del programa estrella del MEC para la atracción de "cerebros" al sistema científico y tecnológico español. Me refiero al programa Ramón y Cajal. Desde su redacción, y con el respaldo de la opinión del Sr. Javier López Facal, se daba a entender que tal descenso era debido a la falta de la vocación científica que experimentaba nuestro país. Resulta sin embargo complicado entender un descenso de las vocaciones cuando en nuestro país se doctoran unas 8000 personas cada año.
¿Qué hacen todos esos doctores?. Muchos de ellos continúan su camino en el mundo de la investigación fuera de este país. A ellos es a los que principalmente va dirigido el programa Ramón y Cajal, y si ellos no regresan no es por falta de vocación tras dejar a familia y amigos para seguir trabajando en lo que les gusta. Se trata de un problema muy simple: dinero. Una persona con trayectoria científica suficiente para obtener un contrato Ramón y Cajal tiene por norma general la capacidad de acceder a contratos que garantizan (el MEC no garantiza nada) la permanencia en el sistema científico del país, adquiriendo un salario con el que poder vivir dignamente y realizar su trabajo sin el nerviosismo del "¿qué pasará al acabar éste mi cuarto (o sexto) postdoc?". Hasta que en éste país no se invierta en los recursos humanos del ámbito científico (en todas las etapas, desde la predoctoral hasta la indefinida), no conseguiremos atraer a los "cerebros" que parece siempre se añoran por parte de nuestros políticos. Yo regresé desde EEUU con un contrato Juan de la Cierva hace un año. Sin embargo, en un par de meses, observaré desde el vecino país de Portugal cómo avanza la ciencia en mi país.
Por cierto, Portugal me "atrajo" con un programa similar al Ramón y Cajal, con contratación a 5 años, pero con la pequeña diferencia de que pagaban 10.000 Euros más al año y me ofrecían 25.000 Euros para iniciar mi labor investigadora (y como mi contrato, ofrecieron mil, cuatro veces más que lo ofrecido por el MEC). Si algún día España reconsidera su política científica, quizás las vocaciones de los investigadores españoles (incluida la mía) vuelvan a florecer.
Esta carta al director fue publicada el pasado 21 de marzo de 2008 en la sección de opinión de El Pais.
Carta de Jose Die (Presidente de FJI /Precarios) y Ángeles Lario (Presidenta de ANIRC) a El País.
Programa Ramón y Cajal
El pasado 18 de marzo aparecía en su periódico un artículo sobre el descenso de solicitudes de investigadores en el programa Ramón y Cajal. Los gestores de dicho programa achacan la disminución del número de solicitudes al descenso de la motivación de los estudiantes de ciencias, como si fueran estos últimos quienes realizan las solicitudes en dicho programa. Nada más lejos de la realidad. Para ello, se requiere el título de doctor y un CV con méritos más que probados. La edad media de quienes consiguen estos contratos está en torno a 38 años, (10 años después de haber leído su tesis doctoral).
Si uno observa las estadísticas del Ministerio de Educación y Ciencia, responsable de este programa, encontrará que el número de nuevos doctores en 2004 fue de 7500 mientras que en 1994 fue de 5000. Es decir, el número de potenciales candidatos nacionales a presentar solicitud en el Programa Ramón y Cajal ha aumentado desde finales de los años 90 en casi un 50% para mantenerse estable en cifras que rondan los 7000 nuevos doctores cada año.
Quizá los gestores no han considerado en su análisis sobre las vocaciones, que dicho Programa no contempla inversiones iniciales significativas y continuadas para que el recién llegado pueda poner en marcha sus investigaciones, lo que puede ser crucial para investigadores de su experiencia. Es posible que tampoco hayan considerado importantes los estragos en el número de solicitudes producidos por la negativa de varios centros a acoger beneficiarios de este programa, tras requerirse a los centros en el año 2007, el lógico compromiso de estabilizar al investigador que superara las evaluaciones pertinentes durante sus 5 años de contrato.
Con análisis como éste por parte de los responsables de las políticas de recursos humanos en el I+D+i, uno comprende por qué estamos como estamos.
Esta carta al director fue publicada el pasado 28 de marzo de 2008 en la sección de opinión de El Pais.
Carta de Juan Vicente Yago Martí a El País.
Robinsonismo científico
Aunque han "salido" estos días en televisión, el suyo no es, por desgracia, un caso aislado. Tienen un expediente académico extraordinario y un espléndido currículum: dos investigadores que han trabajado en las universidades más prestigiosas de Inglaterra y Estados Unidos y ahora están contribuyendo al desarrollo del conocimiento humano en el CSIC. Representan aquella meta ideal cuya sola imaginación estimulaba, en los años ochenta y noventa, el estudio de muchos universitarios españoles: realizar la propia vocación científica, estar a la vanguardia de la investigación, abrir caminos, pisar el terreno virgen de la hipótesis y el experimento, amojonar las nuevas parcelas del saber..., y sin embargo sus hijos consideran -como cada vez más jóvenes ibéricos- que una trayectoria semejante resulta muy poco envidiable.
Ocurre que los bachilleres de hoy, eminentemente pragmáticos, no hallan por dónde ver atractiva la prolongada inseguridad laboral de nuestros investigadores, que sobreviven a salto de beca y cobrando cuatro veces menos que sus colegas europeos.
Es evidente que ya no estamos en la época de Galileo y de Copérnico, de Newton y de Planck; que la ciencia ya no debe su avance al sacrificio personal y a los favores del mecenazgo, sino a la subvención oficial.
El dinero público es la clave, la única financiación capaz de sufragar los elevadísimos costes del progreso científico y tecnológico.
Pero el Gobierno español, que se desgañita elogiando la I+D+i, no acaba de soltar la guita. En el fondo, sigue adicto al famoso "que inventen ellos", y sólo toma la cosa científica como un camuflaje nuevo para la picaresca de siempre. Mientras no apoye la investigación con algo más que mera palabrería, la ciencia indígena permanecerá en su robinsonismo tradicional, en el cajalismo heroico de microscopio y maravillas.
Porque hace falta mucho idealismo para que todo un doctor se conforme con mil y pico euros al mes.
Esta carta al director fue publicada el pasado 09 de abril de 2008 en la sección de opinión de El Pais.
Carta de Andreu Escrivá al Levante.
¿Menos burocracia?
Decía la ministra de Investigación que promete «más sueldo y menos burocracia» para los científicos. Pues bien, a fecha de 18 de junio, en la cual se acaba el plazo administrativo para resolver las becas para la Formación del Profesorado Universitario (es decir, becas conducentes a obtener el título de doctor), ni ha salido, ni se le espera, resolución alguna. Los años anteriores, que ya sufrieron fuertes retrasos, se resolvieron en marzo o abril (convocándose en septiembre/octubre), lo que significa que 5000 solicitantes llevamos casi tres meses de sufrimiento extra. Los mismos que después tendrán que irse al extranjero o abandonarán, decepcionados, la investigación: estar años sin cobrar (somos ceroeuristas) es más de lo que un joven de veintipico puede soportar.
No hay excusas que valgan, ni palabras que lo enmascaren: éste gobierno, por mucho que digan, ha conseguido extender una enorme desmotivación entre los jóvenes cuyo sueño y ambición era poder dedicarse a la investigación. Para que después digan que nos faltan científicos. Señora ministra: menos palabras y más becas. O mejor aún: las mismas becas, pero resueltas en el plazo. ¿O es que yo puedo demorar sin fecha fija la entrega de documentación al ministerio?
Esta carta al director fue publicada el pasado 24 de junio de 2008 en la sección de opinión de Levante.
Carta de Antonio Ramírez Díaz al ABC.
Jóvenes Investigadores.
He leído en ABC: «La Federación de Jóvenes Investigadores denuncia las mentiras de Zapatero». Me ha llamado la atención y quiero hacerle estas preguntas al Gobierno de turno pues los anteriores procedieron de la misma forma: ¿Por qué los jóvenes investigadores españoles han dejado de creer en las promesas del Gobierno? ¿Por qué los científicos españoles son buenos y valorados en el extranjero y aquí, en España, no?
La sociedad española siempre ha dicho: «Hay que detener la fuga de cerebros españoles al extranjero y apoyarlos aquí en nuestra tierra». ¿Por qué no se hace? Pues como dice Celia Galindo, vicepresidenta de la Federación de Jóvenes Investigadores, «ya no valoramos las promesas sino los hechos».
Es triste y lamentable tener que decir que los últimos gobiernos socialistas en materia de ciencia e investigación se han caracterizado por una interminable serie de incumplimientos, y aunque el secretario de Estado de Investigación, Carlos Martínez, afirme que existen perspectivas para los jóvenes científicos, me parecen desastrosas. Lo cierto es que si en Inglaterra, Francia, Alemania, Estados Unidos, a nuestros jóvenes se les hacen contratos desde el primer día, ¿por qué en España no?
Como la ayuda a la investigación científica en España brilla por su ausencia, les recuerdo a los responsables la frase o máxima que decía: «Que no se pierdan cerebros, ni el agua en los mares».
Esta carta al director fue publicada el pasado 13 de agosto de 2008 en la sección de opinión de ABC.
Carta de Yago Gómez-Ullate Ricón a El País
La otra cara de la investigación
Con gran indignación escribo desde mi puesto de parado posdoctoral para dar mi opinión sobre el Extra Universidad y posgrado publicado en este periódico el domingo 28 de septiembre. Soy licenciado en Ciencias Físicas y doctor en Ingeniería Industrial. Actualmente, me encuentro a la espera de que salga la resolución de las ayudas para estancias en el extranjero. De concederme la ayuda, y una vez pasado el exilio obligado, quizás pueda optar a alguna plaza de investigador. Mientras, hago cola en el paro para subsistir y espero una respuesta a mi solicitud. Por supuesto, con retraso. Leyendo los artículos da la sensación de que antes de doctorarnos trabajamos por amor al arte. Bueno, quizás sea cierto. De hecho, yo he pasado los 13 últimos meses de escritura de tesis yendo a trabajar sin oler un euro. Lo que ya me parece alucinante es que se diga que "actualmente todos los posdoctorales son contratados". ¡Que me digan dónde y me apunto! De los seis años que llevo en la investigación sólo he cotizado 365 días exactos, ni uno más ni uno menos. Todo pensado al milímetro para que una vez acabado el contrato pueda seguir dedicándome a la ciencia. Eso sí, cobrando del Inem. Por favor, cuando hagan un artículo sobre este tema tengan en cuenta que existimos otros muchos becarios que no tenemos la suerte de pasarnos más de 12 horas al día felizmente contratados pensando en la investigación.
Esta carta al director fue publicada el pasado 10 de octubre de 2008 en la sección de opinión de El País.
Carta de Julio Rodríguez López a El País
El país de las maravillas
Resulta que uno de los problemas de España era que sus hombres y mujeres más cualificados académicamente, sus futuros científicos brillantes, se les escapaban de las manos como quien quiere asir el viento, como quien quiere atrapar el alma. Una nueva horda de mujeres y hombres dispuestos a cambiarlo todo, dispuestos a crear una España más pluricultural y democrática, más competitiva, más culta y más sabia se propuso acabar con esto, hacer de la inteligencia su bandera y del razocinio su razón de ser. Para eso se crearon nuevos ministerios, se estableció la paridad en el Congreso y se ficharon científicos en el Gobierno.
Pero resulta que la realidad, al igual que le pasaba a Alicia, es otra distinta. Resulta que toda esa vorágine de brillantes cerebros que iban a perfeccionar su formación en las mejores universidades del planeta, y luego volver a España a aplicar su conocimiento, están siendo vapuleados de la misma manera que antaño. Tratados como un peso molesto que nadie quiere cargar, los cum laude españoles están de vuelta en casa de sus padres, trabajando de camareros para pagarse sus gastos, o sin cobrar en los sitios donde hicieron la tesis doctoral, porque una vez más el ministerio los ha dejado para el final. Sus contratos posdoctorales, que tenían que haberse resuelto en agosto, llevan tres meses de retraso, y los que vendrán... Muchos de ellos quizá tiren la toalla, hartos de que su país les dé la espalda. Todo el dinero invertido en su formación se habrá perdido para siempre.
Esta carta al director fue publicada el pasado 23 de octubre de 2008 en la sección de opinión de El País.
Carta de Cecilia Galindo (Presidenta de FJI /Precarios) a La Vanguardia.
Trabajar de becario
El pasado 19 de Octubre, La Vanguardia publicaba un artículo titulado "Los becarios trabajar sí, pero…". En él se usa -de forma confusa- la figura de becario y la de contratado en prácticas, si bien ambas conllevan importantes diferencias laborales. Mientras el contratado en prácticas posee un vínculo laboral con la empresa donde trabaja, incluyendo plena regulación de sus derechos y deberes, el becario, pudiendo realizar la misma actividad, lo hace sin contrato y plena desprotección. La figura de "becario" se enmarca en la etapa de estudiante y no como una forma de inserción laboral de titulados. Aunque dicho artículo trata la inserción de titulados universitarios en empresas, desde la Federación de Jóvenes Investigadores Precarios nos gustaría dar a conocer los problemas que un licenciado encuentra en sus inicios en la investigación donde también la figura de becario y de contratado genera confusión. Conscientes de las irregularidades laborales asociadas a las becas, los jóvenes investigadores reivindicamos el reconocimiento de la actividad profesional que ejercemos desde la etapa inicial, la cual no contempla en la mayoría de los casos contrato laboral por un periodo mínimo de 2 años. Incluso los que estan contratados no poseen condiciones laborales equiparables a las del resto de la plantilla del centro. Éstas son las reivindicaciones que centran nuestras exigencias, no el salario. Además, en España las expectativas profesionales para un doctor no son nada halagüeñas. A la dificultad para encadenar contratos se añade la extensión de la temporalidad hasta los 40 años. En este contexto, muchos optan por marcharse de nuestro país, donde encuentran mejores condiciones laborales, expectativas profesionales y salarios. Si como dice el mencionado artículo, las empresas tienen dificultades para reclutar personal cualificado y eficaz, les aconsejamos ofrecer unas condiciones laborales dignas de la cualificación y eficacia exigidas.
Esta carta al director fue publicada el pasado 27 de octubre de 2008 en la sección de opinión de La Vanguardia.
Carta de Marcos Pita Martínez a El Pais.
Investigación y modelo productivo
Llevamos meses, años, escuchando a las voces de los poderosos hablar de cambiar el modelo productivo, crear una sociedad cuya economía esté basada en el conocimiento y demás cantos de sirena dirigidos a tapar las carencias de nuestro sistema, incapaz de adaptarse a los tiempos que cambian y vuelan más y más rápido que nunca.
Ha quedado bien probada la escasa falta de compromiso con la investigación y el desarrollo en los últimos Presupuestos del Estado: se redujo la partida para I+D un 15%. Ahora nos encontramos con que la primera gran medida para generar empleo e impulsar la salida de la crisis pasa por rehabilitar y reparar viviendas, como si no hubiera sido el ladrillo el que, atado al cuello del país, nos hubiera hundido en el fondo del río.
Si las medidas van dirigidas en este sentido, difícilmente va a cambiar el modelo productivo. Y ya el colofón sería que dichas ayudas acabaran concediéndose a algunas de esas viviendas en stock que son un mero fruto de la especulación, ese millón de viviendas que nos esclaviza a estar en el grupo de la vergüenza económica europea.
Esta carta al director fue publicada el pasado 04 de Marzo de 2010 en la sección de opinión de El Pais.
Carta de María M. Escribese a El Pais.
La Ley de la Ciencia
¿Hace 24 años que no se modifica la Ley de la Ciencia? Llevamos 24 años sin preocuparnos, por lo que a día de hoy se considera lo que será el motor económico en el siglo XXI y ahora me dicen que se va a crear un nuevo "contrato de acceso al sistema", ¿pero a qué sistema? Nuestro país no tiene un sistema al que incorporarse. Miles de investigadores padecemos las consecuencias en nuestra vida diaria.
Cumples las normas, haces lo que se te pide: haz una tesis, publica artículos que impacten a la comunidad científica internacional, vete a investigar al extranjero a un centro de referencia internacional. Cuando cumplas los requisitos -después de 10 años, como mínimo- serás recompensado con "un contrato de acceso al sistema".
Ahora ha llegado mi momento, ya hice la tesis, ya publiqué, ya estuve en un centro de referencia internacional y ahora llegó la hora de la recompensa. Y qué me encuentro yo -entre miles de científicos en la misma situación-, "el borrador de un sistema" del que se lleva hablando años, pero que no existe.
Entonces, no me hablen de mérito científico, ni de criterios de evaluación, háblenme de un sistema real equiparable a nivel internacional en el que la motivación por crear y descubrir tenga el valor que se merece. En el que se pueda trabajar sin tener que estar forzados a emigrar a países en los que en lugar de borradores de sistemas tengan sistemas reales. Háblenme de un país que valora el conocimiento y que está dispuesto a potenciarlo como herramienta de futuro.
Esta carta al director fue publicada el pasado 07 de Marzo de 2010 en la sección de opinión de El Pais.
Carta de Raquel Álvarez a El Pais.
Obstáculos en la carrera científica
El 22 de junio de 2010, la ministra de Ciencia e Innovación contestaba a las preguntas de los internautas en la web de EL PAÍS.
Uno de ellos le preguntaba por qué, en algunas ocasiones, no se conceden todas las ayudas a la investigación que convoca el ministerio. Ella respondió que a veces hay menos demanda de ayudas que oferta, y por eso algunas se quedan sin conceder.
Esto tiene una explicación sencilla. Para que un investigador pueda desarrollar su trabajo necesita, lo primero de todo, estar contratado por una universidad o centro de investigación. Además de su sueldo, necesita financiación para llevar a cabo su proyecto, ya sea teórico o experimental, y, en general, necesita desplazarse al extranjero para colaborar con grupos de otros países. Los investigadores que no tienen un puesto permanente pueden solicitar contratos (como los denominados Ramón y Cajal). Existen además las convocatorias de dinero para proyectos de investigación, y ayudas para bolsas de viaje. El Ministerio de Ciencia e Innovación ofrece este tipo de ayudas, pero cumplir los requisitos exigidos para poder solicitarlas se está convirtiendo en una misión imposible. Cada año que pasa los requisitos cambian y son más duros, pero no desde el punto de vista científico.
No se pide que los investigadores estén en posesión de una acreditación evaluada por un comité de expertos, por ejemplo, lo que se pide es que tengan cierto tipo concreto de contrato, y/o que lleven cierto número de meses contratados, y/o que formen parte de un tipo proyecto financiado concreto con una duración concreta. O sea, se piden requisitos administrativos, que no son en absoluto indicadores de la calidad científica de los solicitantes. La parte científica solo se mira en la segunda fase de la selección, a la que han conseguido llegar las pocas personas que, de casualidad, cumplían los requisitos.
Si la demanda de ayudas es menor que la oferta no es por la falta de científicos en busca de contratos y ayudas para llevar a cabo su trabajo, sino a los obstáculos -de carácter no científico- que se nos ponen para poder participar en las convocatorias.
Esta carta al director fue publicada el pasado 24 de Junio de 2010 en la sección de opinión de El Pais.
Carta de Isabel Hernando Morata a El Pais.
Investigación y becas
La convocatoria de las becas-contrato de Formación del Profesorado Universitario (FPU) ofrecidas por el Ministerio de Educación se publicó en el BOE el 17 de noviembre de 2009 y se cerró el 6 de diciembre. Y, a día de hoy, todavía no se ha publicado una relación provisional de beneficiarios. Se ha incumplido, por tanto, el plazo según el cual la resolución debía de llevarse a efecto, "dentro de los seis meses siguientes a la finalización del plazo de presentación de solicitudes".
Varias autoridades del Ministerio se reunieron con representantes de la Federación de Jóvenes Investigadores en el mes de junio y les indicaron que la resolución se publicaría en las tres primeras semanas de julio, lo que tampoco se ha mantenido.
Hay más motivos por los que se puede considerar negligente la gestión de estas becas, como el retraso en la apertura del periodo de subsanación de documentación, que tuvo lugar el 14 de mayo; la dificultad para contactar con el ministerio, que solo responde a las llamadas y correos electrónicos de vez en cuando; o la publicación de documentos para la aceptación de la beca, uno de ellos con requisitos que ninguno de los solicitantes habíamos previsto y por tanto no habíamos podido preparar previamente.
Se trata del futuro investigador de muchos jóvenes. La investigación no se merece esto.
Esta carta al director fue publicada el pasado 26 de Julio de 2010 en la sección de opinión de El Pais.
Carta de Joaquín Vierna Fernández a La Voz de Galicia.
Lo que sabe el electricista que el gobernante desconoce
Hace unos días vino a mi casa un electricista a conectar unas lámparas y arreglar un interruptor. A mi pregunta, interesándome sobre la falta de trabajo en el sector, en seguida me comentó que no andan las cosas demasiado bien: «Mucho mejor ser fontanero». Me preguntó a lo que me dedicaba -investigador- y empezó a explicarme que no entendía cómo era posible que el Estado invirtiese tanto dinero en formarnos como investigadores para que, llegado a un punto, muchos tuviesen que marcharse a trabajar al extranjero. Me habló de la I+D+i, y parecía estar muy concienciado sobre la importancia de ésta en la economía de un país. Sin embargo, y por desgracia, nuestros gobernantes parecen no tenerlo tan claro. En Galicia, seguimos sin saber qué va a pasar con el "Plan Galego de Investigación, Desenvolvemento e Innovación Tecnolóxica - INCITE" que termina en diciembre. De él depende el futuro de muchísimos jóvenes investigadores gallegos y, en definitiva, del sistema gallego de I+D+i. Por su parte, el Gobierno de España acaba de promover la nueva "Ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación" que no contenta ni a los investigadores, ni a los sindicatos, ni a las sociedades científicas. ¡Ahí es nada!
Me pregunto cuándo se va a apostar de verdad en este país por un sistema investigador serio. Muchos de nuestros vecinos europeos llevan años invirtiendo en ciencia porque saben que la investigación -no sólo la aplicada, sino también la investigación básica- da frutos a medio y largo plazo. Alemania aumentó considerablemente la inversión en ciencia en plena crisis económica. En España, recortaron un presupuesto que, pese a haber crecido en los últimos años, sigue siendo insuficiente. ¿Acaso no ha llegado ya el momento de empezar a invertir de verdad en nuestro futuro?
Esta carta al director fue publicada el pasado 12 de Agosto de 2010 en la sección de opinión de La Voz de Galicia.
Carta de Julio Rodríguez López a La Voz de Galicia.
Einstein ya nunca tendrá acento gallego
Herman Hesse escribía en su obra maestra Demian (1968) "Quería tan sólo intentar vivir lo que tendía a brotar espontáneamente de mí. ¿Por qué había de serme tan difícil?" Yo no soy Hesse, soy un investigador postdoctoral de 29 años de la Universidad de Vigo, pero me siento identificado con esta frase. La Xunta de Galicia pone punto y final al prometedor y bien estructurado plan INCITE de investigación, y este año ya no salen convocatorias para solicitar contratos para investigadores gallegos: ni para que continúen los que están, ni para que vuelvan los que se han ido (algún país se beneficiará de todo el dinero invertido en la formación de estos cerebros).
La gestión de la investigación en Galicia siempre fue una vergüenza, pero ahora creo que se han hundido en el fango del fondo. No vale de nada trabajar en un tema interesante y con aplicabilidad, ni publicar en revistas científicas internacionales, ni participar en congresos, ni realizar estancias en Universidades extranjeras de gran prestigio. Tenemos una buena formación, y tendríamos un futuro prometedor si omitiésemos un punto importante, el país en el que nos encontramos. Porque resulta que vivimos la comunidad autónoma gallega. Y resulta que aquí no se quiere saber nada de la investigación. Porque aquí la educación, la calidad de las Universidades, la cultura, el futuro, el prestigio y el honor no importan lo más mínimo. Aquí sólo importa hacer edificios.
La investigación es el motor de la sabiduría, y la sabiduría los cimientos sobre los que hay que edificar la catedral del progreso. Pero claro, el progreso es algo etéreo. Nosotros los investigadores (presentes y futuros) no queremos enriquecernos, sólo queremos trabajar, porque tenemos vocación, porque queremos saber y entender, porque sólo así se pueden conseguir soluciones a los problemas que asolan a esta nuestra sociedad tan pluricultural y democrática. Así que señores amos del dinero y garabateadotes del organigrama gallego: sean honestos y no nos engañen más, porque el problema no es la falta de dinero público ni de calidad personal, es la falta de interés y de voluntad de hacer una ciencia real. Y cuando se pregunten por enésima vez porqué Galicia no va bien reflexionen sobre lo que ya dijo Alejandro Dumas en el S XIX, ¿por qué siendo tan inteligentes los niños son tan estúpidos los hombres?
Esta carta al director fue publicada el pasado 8 de Octubre de 2010 en el especial titulado Pre(Parados) de El Pais.
Carta de Santi Rello a El Pais.
Fuga de cerebros
Ya se ha hecho pública la fecha de apertura del AVE a Valencia. Con ella, España se convierte en el país con mayor extensión de su red de alta velocidad. También somos de los primeros países en extensión de la red de autovías y autopistas.
Sin embargo, somos líderes en paro. Ayer nos felicitábamos de la extensión de las ayudas al carbón hasta 2014. Desde la recuperación de la democracia, ¿cuánto dinero se ha destinado a las cuencas mineras? Y sin embargo nadie duda de que en 2014 las minas seguirán sin ser económicamente rentables y cerrarán... y los pueblos de las cuencas desaparecerán porque 30 años después siguen dependiendo de ellas. Lo mismo se puede decir de los pueblos de áreas nucleares donde no existen actividades económicas alternativas a pesar de los millones destinados en compensaciones.
La Ley de Dependencia prometió dinamizar la economía creando empleos. Pero su aplicación se limita a compensar económicamente a las familias que siguen colgadas de sus dependientes. Millones de euros se destinaron a compensar a los hipotecados. Y la mayor parte de los jóvenes siguen sin poder acceder a la vivienda. Millones más no se recaudan en un sistema impositivo injusto que busca que los ricos, a través de sus Sicav, no fuguen sus capitales.
Francia y Estados Unidos son los primeros países en recepción de turistas. Pero no es eso lo que les hace ricos. Son ricos porque aprovechan sus recursos en productos de alto valor que sostienen un importante tejido industrial. Eso se consigue solo de una manera: mediante la investigación, el desarrollo y la innovación, I+D+i.
Pero en España, algunos nos venden que la clave es tener pizarras digitales y otros juguetes cuando en nuestros colegios hay 30 alumnos por clase. En nuestro país algunos prefieren ignorar lo evidente y decir que no hay fuga de cerebros: en un país que no tiene ningún sistema para saber cuántos españoles trabajan en el extranjero en sectores de alto valor. España tiene un problema y es que el dinero no se invierte: se "tira" en compensaciones, en tapar agujeros de hoy sin pensar en buscar objetivos a largo plazo.
Cuando el viento sopla a favor en España hay empleo, pero como ese empleo no supone oficio, cuando el viento sopla en contra el paro florece. Y nuestros políticos solo piensan en austeridad y en bajar impuestos, recetas que ya se han empleado en los últimos 30 años y siempre acaban igual: pan para hoy, hambre para mañana.
Esta carta al director fue publicada el pasado 11 de Octubre de 2010 en la sección de opinión de El Pais.
Carta de Amaya M. a La Vanguardia.
Ni fuga, ni jóvenes, ni cerebros
Tras más de una década trabajando en universidades de EEUU regresé a España hace dos años. Mi decisión se apoyaba íntegramente en esta párrafo del BOE referente a mi contrato de cinco años con el CSIC: "La formalización por parte de los Centros de I+D de estos acuerdos de incorporación implica que garantizan el compromiso de crear, antes de la finalización del contrato, puestos de trabajo permanentes con un perfil adecuado a las plazas cubiertas".
La frase es tajante, no se trata de un compromiso tácito sino de un compromiso vinculante. Sin embargo, ahora nos dicen que muy probablemente en los próximos tres años no salgan plazas y que nuestra única esperanza es que se apruebe una Ley de la Ciencia defectuosa donde se contempla la creación de un tipo de contratos que a día de hoy son ilegales. Y me encuentro en una encrucijada: regresar a EEUU donde sigo teniendo las puertas abiertas, o quedarme en España y continuar por una vía que el mapa oficial de carreteras me asegura que llega a un destino atractivo, pero que ahora encuentro plagada de carteles que avisan "sin salida".
Los titulares que hacen eco de esta encrucijada en la que estamos muchos investigadores utilizan un lenguaje común que gravita en torno a la siguiente frase: "Fuga de jóvenes cerebros: el futuro del sistema de investigación en España". Dejemos de hablar de "fuga", nos están echando. Dejemos de hablar de "jóvenes", ya no lo somos; la connotación es que como jóvenes podemos aguantar todo lo que venga y seguiremos luchando por nuestro ideal, pero no es así; muchos investigadores de esta generación están considerando seriamente dejar la ciencia. Dejemos de hablar de "cerebros", nos están impersonalizando; tenemos estómagos a los que alimentar, y tenemos corazones a los que escuchamos cuando decidimos regresar a nuestro país para estar más cerca de nuestras familias, a la vez que seguíamos haciendo investigación; corazones que nos rompen cuando nos dicen que se van a incumplir con total impunidad los contratos que firmamos.
Dejemos de hablar de "futuro"; la connotación es que al ser el futuro hay tiempo, que la solución se puede posponer indefinidamente; no somos el futuro, somos el presente. Y por último, no puede hablarse de sistema de investigación en España, sino de una colección de parches que se están deshilvanando. No se puede consolidar un sistema de investigación a base de bandazos. La investigación no precisa de medidas drásticas puntuales sino de una apoyo sostenido y coherente. Es el equivalente a plantar un jardín y no regarlo.
Esta carta al director fue publicada el pasado 21 de Octubre de 2010 en la sección de opinión de La Vanguardia.
Carta de Griselda Martrat a El Periódico de Catalunya.
Matrícula abusiva
En Catalunya, los licenciados que deciden dedicarse a la investigación tienen que hacer un doctorado. Los requisitos de este doctorado son la posesión de un título de máster oficial europeo (que tiene una duración de un año) y, a continuación, la matriculación de los cursos de doctorado, que duran tres años. Estos cursos no son clases presenciales, sino años académicos que transcurren dentro de la institución donde se hace la investigación, sin que la universidad tenga que aportar espacios ni material para su desarrollo. Este año, el precio de la matrícula ha subido un 380% respectol del año pasado, llegando a los 400 euros. Este aumento abusivo se ha hecho únicamente en Catalunya, y sin previo aviso. Teniendo en cuenta que estos investigadores predoctorados, de entre 22 y 30 años, disfrutan de becas en algunos casos y otros no tienen Seguridad Social, este pago comporta la mitad del sueldo de un mes. Durante muchos años, los becarios han recibido sueldos miserables, han trabajado jornadas laborales de más de 10 horas y festivos, y no han tenido nunca ningún reconocimiento social ni político. Ahora, además, tienen que pagar las deudas de la Generalitat. El futuro de Catalunya nos hace dudar de si realmente el Govern quiere a personal investigador.
Esta carta al director fue publicada el pasado 22 de Octubre de 2010 en la sección de opinión de El Periódico de Catalunya.
Carta de Julio Rodríguez López a El Xornal de Galicia.
Apoyo a investigadores
Desde Martin Luther King a Ghandi, el pensamiento progresista ha tirado de la sociendad hacia adelante, pero después no ha sabido sacar partido de ello, por la, a veces, maldita modestia. Y eso lo aprovechó siempre la derecha, que de venderse y poner sonrisas sabe mucho, para acabar en el poder y destrozar aquello por lo que otros han luchado tanto. Ahora le toca el turno a la educación; primero fueron los libros de texto gratuitos, luego las becas vivienda para estudiantes de FP, luego las ayudas para estudios de hijos de marineros, y ahora las becas y contratos para formación de investigadores y tecnólogos. Hace unos años, el ahora rector de la Universidad de Vigo, Salustiano Mato era elegido para ocupar la Dirección Xeral de I+D en la Consellería de Industria de la Xunta durante el bipartito. Como conselleiro fue el artífice del plan de investigación Incite, en el que por primera vez se elaboraba de manera seria y coordinada una carrera para investigadores. Este plan es similar al modelo que siguen países europeos como Reino Unido, Francia o Alemania (que no les va tan mal), y que también adoptó hace poco el gobierno estatal y algunas comunidades autónomas como Cataluña. Es un plan que estaba basado en la excelencia de los participantes, pretendiendo romper de una vez por todas con la endogamia y el caciquismo en la Universidad. El objetivo era dotar a Galicia de un plantel de cerebros bien formados para ingresar en la Universidad o en la empresa privada, y de esta manera repercutir al avance científico y tecnológico de nuestra comunidad autónoma. Pero resulta que esto estaba demasiado bien hecho, que era demasiado bonito para ser cierto. Porque resulta que los que ahora gobiernan en Galicia se cargan el plan Incite, porque resulta que no les interesa la calidad, no les interesa la excelencia, no les interesa la educaión, no les interesan las cosas serias.
Esta carta al director fue publicada el pasado 29 de Noviembre de 2010 en la sección de opinión de El Xornal de Galicia.
Carta de Noelia Cotón e Joaquín Vierna (Precarios-Galicia)a La Voz de Galicia.
A investigación en Galicia, D.E.P.
Os centros de investigación de Galicia dependen en gran medida para a continuidade do seu labor, dos contratos e bolsas que a Xunta de Galicia saca a concurso público cada ano, destinados aos investigadores noveis e ao persoal técnico de investigación. Estas axudas están englobadas dentro do Plan Galego de Investigación, Desenvolvemento e Innovación Tecnolóxica (INCITE 2006-2010) que remata a finais deste ano. O INCITE está considerado como un dos mellores plans de I+D+i, xa que recoñece como tal o traballo dos investigadores e tecnólogos nos sectores públicos e privado, garante a estabilización do persoal nun marco de excelencia científica e tralas pertinentes avaliacións, e aporta continuidade aos proxectos de investigación. Polo tanto, representa unha verdadeira aposta de futuro pola investigación de calidade e estrutura a carreira investigadora dunha forma digna, como non se fixera antes.
Os investigadores galegos veñen reclamando a continuidade do INCITE (que foi creado polo Goberno bipartito) desde a toma de posesión do presidente Feijóo fai xa máis de ano e medio. Sen embargo, e cando nos atopamos a só unhas semanas para que o plan remate, o Goberno autonómico non ten definido que vai pasar co INCITE, e polo tanto, coa investigación galega, demostrando a súa ineficiencia e falta de experiencia no eido da I+D+i. As consecuencias desta nefasta xestión por parte do Goberno implican que, coa entrada do ano 2011, as carreiras científicas de máis de 3000 investigadores e tecnólogos en Galicia quedarán truncadas. 3000 postos de traballo que non significan moito en termos de inversión en recursos humanos para o presuposto da nosa Autonomía, pero que son a base do incipiente sistema galego de I+D+i. A falta de continuidade dos contratos destes investigadores implica que todos os cartos que a Xunta invisteu na súa formación caerán en saco roto e forzarán unha migración masiva do persoal científico galego cara outros países onde teñan oportunidades de desenvolver o seu labor.
Desde a asociación de investigadores, técnicos e tecnólogos Precarios-Galicia recordámoslle ó presidente que a inversión en ciencia debe ser continuada. Esta inversión xera beneficios a medio e longo prazo e redunda nunha maior calidade de vida dos cidadáns. Polo tanto, a inversión en I+D+i debe comezar a ser unha prioridade na política do executivo autonómico. Pedímoslle, presidente Feijóo, que teña visión de futuro e que saiba dar continuidade ao INCITE. Por favor, salve a investigación galega.
Esta carta al director fue publicada el pasado 14 de Diciembre de 2010 en la sección de opinión de La Voz de Galicia.
Carta de Yaiza Iglesias González a La Voz de Galicia.
Ser investigador: Vivir para contarlo.
Hace meses que me despierto cada mañana pensando en qué demonios estaba pensando cuando decidí hacer carrera investigadora y empezar la tesis?
El primer año empezó fatal, como no podía ser de otra forma, aunque por lo menos en aquel momento había becas. La convocatoria que salió en junio, no fue resuelta hasta diciembre, así que como es habitual en vez de empezar a cobrar en octubre como pone en la convocatoria, malvivimos hasta enero sin ver un céntimo y con malas excusas por parte de la Xunta a nuestros ruegos. Cuando cobramos pensamos que todo iba a salir bien, no nos dimos cuenta de lo equivocados que estábamos hasta que empezaron a producirse retrasos en los pagos: de medio mes, de mes y medio? a la Xunta no le preocupa que tengas que pagar un alquiler.
Así pasamos los dos primeros años, con la antigua beca de tercer ciclo, sin saber a ciencia cierta cuando íbamos a cobrar. Creíamos que no podía ser peor, pero este año 2010 la Xunta se ha superado a si misma y no se ha retrasado en los pagos, simplemente ha omitido ofertar la convocatoria de nuevos contratos, tanto predoctorales, como de tecnólogos y postdoctorales, salvo 15 plazas del programa Isidro Parga Pondal.
Llevamos cuatro meses esperando, no obstante, el Sr Director de I+D afirma no entender nuestros temores y preocupaciones y asegura que la apuesta por los Recursos Humanos es una prioridad en su departamento.
Esta carta al director fue publicada el pasado [http://www.lavozdegalicia.es/cartasdirector/2009/02/21/0112AF4FE67ED4A6BC8300D13A01B4156D0B.htm[inicio@31]#comentario|27 de Diciembre de 2010 en la sección de opinión de La Voz de Galicia].
Carta de Ignacio Durán a La Voz de Galicia.
El nuevo plan de investigación y desarrollo I2C.
E n las antiguas liturgias de nuestra catedral el incienso se usaba para mitigar la, digamos, vulgaridad del peregrinado. En el nuevo Plan de I2C 2011-2015 que se nos presenta, el incienso huele bien, pero en sus planteamientos hay, si se me permite, mucha vulgaridad. Hay mucho voluntarismo pero mucho menos realismo del que sería conveniente.
El sistema universitario gallego se ha desarrollado formidablemente en estas últimas décadas, ampliando convenientemente la oferta docente en base a su interés social y permitiendo el desarrollo de grupos e institutos de investigación competitivos. No obstante, si bien se puede decir que es suficiente la oferta de plazas para los diferentes grados, no se puede decir lo mismo del ciclo de doctorado, aquel en el que se forman los investigadores que han de sacar de la depresión al sistema gallego de I+D+i. En este sentido, el nuevo plan nada nos aporta, si no es el miedo a nuevos recortes.
En estos dos últimos años hemos visto reducirse el programa de recursos humanos del anterior Incite, con lo que conlleva de reducción del número de tecnólogos bien formados. El número de becas sigue siendo muy insuficiente y se han reducido a la mitad los importes de las ayudas a los grupos competitivos. Esta falta de continuidad en los programas atenta directamente contra la estabilidad de los grupos de investigación: atenta contra el desarrollo del vivero de investigadores de Galicia.
Se nos dice de este plan que supone un cambio de modelo, sin cambiar prácticamente nada. Se nos señala la meta de alcanzar el 3% del PIB dedicado a la investigación y la innovación, cuando no se está haciendo el adecuado esfuerzo para llegar al antes prometido 2%. Finalmente, se nos dice que se usará el 2011 como año de referencia a la hora de estimar el progreso global del sistema de I+D+i.
No puedo quedar tranquilo ante la actuación de un conselleiro que está propiciando el estancamiento, por no decir derrumbe, del sistema, para luego vanagloriarse de la remontada. Esto es importar el zapaterismo a la política de I+D+i gallega.
Esta carta al director fue publicada el pasado [http://www.lavozdegalicia.es/opinion/2011/02/14/0003_201102G14P12995.htm|14 de Febrero de 2011 en la sección de opinión de La Voz de Galicia].
Carta de Julio Rodríguez López a el Faro de Vigo.
Galicia, la investigación y el cuento de la buena pipa.
Buenos días, presidente. Este fin de semana lo hemos visto entregándole la Medalla de Galicia a un investigador, y yo me pregunto: ¿no está siendo usted un poco hipócrita? Porque está usted entregando un premio a un campo del conocimiento que por otra parte está denostado, porque justo este preciso año 2011 en el que usted entrega premios a la investigación y se saca fotos con los agraciados, a su vez ha fulminado completamente el plan INCITE de Galicia para la investigación, el único plan de investigación que ha existido nunca en nuestra comunidad y que, en cuanto a organización, planificación y potencial, estaba al nivel de otros planes similares en países como Reino Unido, Francia o Alemania, países donde el número de premios Nobel deja en un lugar totalmente ridículo a España, y no digamos a Galicia. Así que usted, que tan guapo sale en la foto al lado de los investigadores, ha cortado de raíz cualquier posibilidad de que alguien pueda hacer investigación –científica, tecnológica o de cualquier otra índole– en Galicia. Sí, es así, porque gracias a usted muchos expedientes excepcionales, doctorados cum laude, experimentados investigadores con publicaciones relevantes en revistas de prestigio internacional, ponencias en congresos mundialmente conocidos, colaboraciones con las universidades más prestigiosas del mundo, nos vamos de aquí. Sí, nos vamos a EE UU, a Reino Unido, a Alemania, a Suecia, a Francia…, porque allí nos dan trabajo, porque allí nos reciben –incrédulos– con los brazos abiertos y casi nos ponen una alfombra roja para que entremos en el laboratorio, porque allí nos dan proyectos, porque allí nos dan futuro, y además –esto igual le suena a chino a usted– allí creen en ello. Mientras tanto, usted aquí cauteriza completamente cualquier atisbo de innovación y desarrollo. Por favor, no insulte nuestra inteligencia, no sea hipócrita, no haga como su colega y amigo, el señor Aznar; no se dedique solamente a sacarse fotos con investigadores consagrados, invierta en la formación y consolidación de los mejores que están aquí formándose –no vale solo que sean sus amigos, conocidos o familiares–, comprométase con Galicia y deje de dar discursos vacíos, porque si no el próximo en salir en la foto con nosotros y beneficiarse de nuestras aportaciones no será ni usted ni sus amigotes, será Obama, Sarkozy, Merkel o Cameron.
Esta carta al director fue publicada el pasado [http://www.farodevigo.es/cartas/2011/07/27/galicia-investigacion-cuento-buena-pipa/566354.html|27 de Julio de 2011 en la sección de opinión de Faro de Vigo].
Carta de Rafael Pulido a Levante.
ERE a la investigación.
Quién ha llevado entonces al Centro de Investigación Príncipe Felipe (CIPF) al problema del agujero económico en que se encuentra actualmente, que sus gestores y patronos no han sabido solucionar mejor que con la puesta en marcha del primer ERE aplicado a un centro de investigación en Europa, posiblemente en el mundo? Una dirección de pacotilla durante los años de bonanza, a cargo del ex secretario general Rubén Moreno, llevó al CIPF al límite de los escándalos financieros y científicos. En pago a su nefasta gestión, Rubén Moreno ha sido enviado a Madrid como diputado del PP por Valencia. Una dirección científica inoperante en los dos últimos años, a cargo del flamante premio Jaime I Carlos Simón, que ha mirado para otro lado mientras se le retiraban las subvenciones al CIPF, dejó el camino expedito (sin dirección actualmente) para el vía crucis de esta institución. Y una gestión liquidadora por parte de un gerente ignorante de lo que es un centro de investigación, Carlos Pérez Espuelas, ha acabado de empujar al CIPF a su propia fosa de diseño de patio inglés. Pero no nos engañemos, los directores y gerentes, ejecutores últimos del destino final de este centro, no han hecho más que obedecer órdenes de la superioridad. El CIPF, por su condición de fundación, está regido por el gobierno de un patronato, cuya presidencia recae en el conseller de Sanitat, Luis Rosado, en la actualidad.
El patronato del CIPF ha de velar para que la institución disponga de los recursos económicos que permitan a la misma llevar a cabo sus fines fundacionales, esto es, desarrollar una investigación biomédica de vanguardia. Las subvenciones anuales que la Conselleria de Sanitat concede al CIPF para su funcionamiento han sufrido tales recortes en los dos últimos años que la viabilidad del centro está en entredicho. Sin planificación a medio y largo plazo, sin línea presupuestaria estable, a salto de graciosa subvención anual que se puede retirar o modificar en cualquier momento. Así nos ha ido. En el año 2010, tras el primer recorte de subvenciones, el CIPF pasó de ser una fundación solvente a tener un agujero de más de siete millones de euros. Una reducción de las subvenciones de funcionamiento de más del 50% ha cargado al CIPF de deuda y lo ha dejado con un incierto presupuesto de supervivencia de 4,4 millones para el año 2012, que solo da para mantener el centro a media luz después de pasar a todo su personal por el rodillo del ERE ¿Llegará el CIPF a fin de año?
¿No será ese el origen del problema del CIPF, fruto de una inexistente falta de previsión (no digamos ya de ideas) en lo concerniente a política científica en nuestra Comunidad? ¿No será que Alberto Fabra, president de la Generalitat Valenciana, no ha querido dar prioridad a la investigación biomédica en nuestra Comunidad, frente a otro tipo de eventos, como el Máster de Golf de Castelló o la Fórmula Uno del puerto de Valencia? ¿Cómo es posible que el funcionamiento diario de la institución de investigación biomédica más importante auspiciada por la Generalitat Valenciana se ponga en manos de gestores incompetentes? ¿Podría ocurrir que el president, al llegar una mañana a su despacho, se lo encontrara cerrado (es por la crisis, entiéndalo usted) porque la subvención no ha dado para más? Obviamente, no. Pues lo mismo para una institución que necesita de un mínimo de estabilidad presupuestaria y de profesionalidad para llevar a cabo su labor.
El CIPF necesita una línea presupuestaria estable ajena al albur político y económico del momento. Si al president de la Generalitat le queda un mínimo de decencia y de criterio en política científica, debería restituir al CIPF un presupuesto de funcionamiento mínimamente digno y razonable, y consolidarlo por encima de avatares coyunturales. Que Alberto Fabra no confunda a la ciudadanía diciendo que su gobierno invierte en I+D, porque esa inversión es testimonial, de las más bajas de España. El CIPF no es una empresa mercantil a la que se le pueda aplicar un ERE así como así y pretender que aquí no ha pasado nada.
El CIPF es un centro de investigación biomédica en el que la Generalitat y Europa, no lo olvidemos, invirtieron decenas de millones de euros en un intento por poner a nuestra Comunidad a un nivel de desarrollo científico y tecnológico comparable al de otras comunidades autónomas u otras regiones europeas. La interrupción de líneas de investigación biomédica relacionadas con la curación de enfermedades humanas y el cierre de más de la mitad de los laboratorios del CIPF son muy malas noticias para cualquier valenciano, y abocan a este centro a una muerte anunciada.
Esta carta al director fue publicada el pasado [http://www.levante-emv.com/comunitat-valenciana/2011/11/12/ere-investigacion/856072.html|14 de Noviembre de 2011 en la sección de opinión de Levante].
Page last modified on Monday 14 de November, 2011 13:24:05 CET
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